Los Hijos de Dios

por

Dr. Stephen E. Jones

 

Tabla De Contenido

Capítulo 1: Llegando a Ser un Hijo…………………………………….1
Capítulo 2: La Sentencia de Muerte……………………………………3

Capítulo 3: El Propósito de la Creación……………………………….. ….5

Capítulo 4: Pentecostés……………………………………………………….7

Capítulo 5: La Herencia……………………………………………………….10

Capítulo 6: Dos Pactos…………………………………………………………12

Capítulo 7: El Nuevo Pacto………………………………………………….14

Capítulo 8: Tabernáculos…………………………………………………….15

Capítulo 9: El Sacerdocio…………………………………………………….17

Capítulo 1: Llegando a Ser un Hijo

El Apóstol Pablo dice en Romanos 8:19,

19. "Pues la creación aguarda con ardiente anhelo la manifestación ["quitando el velo"] de los hijos de Dios."

¿Cómo una persona llega a ser un hijo de Dios? El ejemplo primario en el Antiguo Testamento se encuentra en Oseas 11:1,

"Cuando Israel era muchacho, yo lo amé; y de Egipto llamé a mi hijo.”

El gran ejemplo en el Nuevo Testamento se encuentra en Jesucristo quien fue llevado a Egipto por su protección del rey Herodes. La razón profética para esto se da en Mateo 2:14 y 15,

14. Entonces José se levantó, tomó de noche al niño y a su madre, y se fue a Egipto. 15. Y estuvo allí hasta la muerte de Herodes, para que se cumpliese lo que habló el Señor por medio del profeta, diciendo: De Egipto llamé a mi hijo.

Cuando Jesús fue bautizado por Juan, la paloma apareció encima de Su cabeza, y una voz del cielo dijo, "Tú eres mi Hijo amado; en ti tengo complacencia." 

Nosotros también debemos mencionar que en Lucas 3:28, dónde nos fue dada la genealogía de Jesús a Adán, dice, "hijo de Enós, hijo de Set, hijo de Adán, hijo de Dios.”

¿Qué significa la Biblia cuándo habla de "el hijo de Dios" y "los hijos de Dios"? ¿Es Jesús el único Hijo de Dios? Juan 3:16 habla de Jesús ser "el Hijo unigénito de Dios." Cómo, entonces, puede decirnos el Apóstol Pablo en Romanos 8:14, "Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios" ¿Cómo puede decirnos el Apóstol Juan en Juan 1:12?

12. "Pero a todos los que le recibieron [a Jesús], a los que creen en su nombre, les dio derecho de ser hechos hijos de Dios"

La respuesta simple a esta aparente contradicción es que cuando estas palabras fueron escritas--e incluso al día presente--Jesús era el Hijo unigénito de Dios. Nosotros quiénes creemos en Él estamos en entrenamiento para llegar a ser hijos de Dios.

Pero alguien citará a 1 Juan 3:2 que dice "Amados, AHORA somos hijos de Dios...” ¿Qué es? ¿Nosotros somos niños de Dios AHORA o DESPUÉS? Todo parece confundido, hasta que nosotros leemos el resto del verso:

2. "... y aún no se ha manifestado lo que SEREMOS. Pero sabemos que cuando Él sea manifestado, seremos semejantes a Él, porque le veremos tal como Él es. Y todo aquel que tiene esta esperanza en Él, se purifica a sí mismo, como Él también es puro."

En otros términos, Juan dice que en un sentido nosotros somos AHORA los hijos de Dios, aunque hay una "esperanza" por algo que "NOSOTROS SEREMOS" en el futuro. Mejor dicho, aunque nosotros somos niños o hijos hoy, esto no significa que nosotros lo tenemos todo ahora. Nosotros somos "herederos", no hijos ya adultos que han recibido su herencia. Esto está de completo acuerdo con Pablo en Romanos 8:16 y 17, diciendo,

16. “El Espíritu mismo da testimonio juntamente con nuestro espíritu de que somos hijos de Dios. Y si somos hijos, también somos herederos: herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con Él, para que juntamente con Él seamos glorificados.”

Como la nación de Israel, nosotros hemos salido de la Casa de Esclavitud y hemos estado en un viaje a la Tierra Prometida. Dios ha llamado a Sus hijos de Egipto y ha estado trayéndolos a su herencia. El propósito de la segunda venida de Cristo es traernos a nuestra Tierra Prometida. Ésta no es una cuestión de ir al cielo, como para decir que el cielo es nuestra herencia. Es una cuestión del tabernáculo celestial viniendo a la tierra y vistiéndonos con Su gloria--el cuerpo glorificado. Ese cuerpo glorificado es lo que Adán perdió al principio cuando él pecó. Es la herencia perdida que será restaurada.

¿Cómo una persona puede llegar a ser un hijo de Dios? El gran ejemplo que nos han dado es la manera del nacimiento de Jesús. Mateo 1:18-21 dice,

“El nacimiento de Jesucristo fue así: Su madre María estaba desposada con José; y antes de que se unieran, se halló que ella había concebido del Espíritu Santo. José, su marido, como era justo y no quería difamarla, se propuso dejarla secretamente. Mientras Él pensaba en esto, he aquí un ángel del Señor se le apareció en sueños y le dijo: "José, hijo de David, no temas recibir a María tu mujer, porque lo que ha sido engendrado en ella es del Espíritu Santo. Ella dará a luz un hijo; y llamarás su nombre Jesús [Yahshua, “salvación”] porque Él salvará a su pueblo de sus pecados."

Jesús tenía un Padre celestial y una madre terrenal. Este también es el modelo divino para todos los hijos de Dios. En nuestra carne, nosotros tenemos dos padres, ambos terrenal, que nos hace niños de nuestros padres terrenales. Pero para llegar a ser un hijo de Dios, uno tiene que tener un Padre celestial.

¿Cómo esto puede ser? Nicodemo vino a Jesús y también preguntó por esto. Juan 3:3-6 dice,

Respondió Jesús y le dijo: --De cierto, de cierto te digo que a menos que uno nazca de nuevo no puede ver el reino de Dios. Nicodemo le dijo: --¿Cómo puede nacer un hombre si ya es viejo? ¿Puede acaso entrar por segunda vez en el vientre de su madre y nacer?   Respondió Jesús: --De cierto, de cierto te digo que a menos que uno nazca de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios. Lo que ha nacido de la carne, carne es; y lo que ha nacido del Espíritu, espíritu es.

Para llegar a ser un hijo de Dios, uno tiene que ser concebido por el Espíritu Santo. El Espíritu Santo es la semilla del Padre. Nuestros cuerpos terrenales son la madre, y el alma es el útero que recibe la semilla del Espíritu Santo. En otros términos, para llegar a ser un hijo de Dios, uno primero tiene que ser engendrado de arriba. El alma de uno tiene que recibir el Espíritu Santo.

Cuando esto ocurre (por fe), una persona--si varón o hembra en la carne--se pone embarazada con Cristo. Este embrión empieza a crecer y madurar hasta que el tiempo venga para dar a la luz. Pablo habla de este embarazo en Colosenses 1:27, "A éstos, Dios ha querido dar a conocer cuáles son las riquezas de la gloria de este misterio entre las naciones, el cual es: Cristo en vosotros, la esperanza de gloria." La "esperanza" de cada embrión es llegar al nacimiento.

Coexistente con la segunda venida de Cristo es el nacimiento de "Cristo en usted, la esperanza de gloria". Éste es el hijo de Dios. Es el verdadero usted. En cierto modo, es como la próxima generación. Es lo que usted está llegando a ser. Usted es su madre terrenal, su "Virgen Maria", por así decirlo. Cristo en usted es ambos celestial y terrenal, porque este "hijo" tiene dos padres. Y como el propio Jesús, este "hijo" tendrá la autoridad en ambos cielo y tierra (Mateo 28:18).

Capítulo 2: La Sentencia de Muerte

Lucas 3:38 nos dice que Adán era "el hijo de Dios." Esto es porque él fue hecho en la Imagen de Dios. Era el propósito divino del principio hacer a los hombres (y mujeres) en Su propia Imagen. Ellos fueron creados con un cuerpo físico que alojó la gloria de Dios.

Pero después cuando Adán y Eva pecaron, ellos perdieron la gloria y sólo quedaban con el cuerpo físico que era hecho del polvo de la tierra. El propósito y meta de historia es restaurar a través de Cristo lo que fue perdido a través de Adán.

Para ponerlo de otra manera, Adán era el hijo de Dios, pero él perdió su "adopción de hijos" a través de pecado que lo separó de Dios. Y peor todavía, él lo perdió para todos sus niños, y esto tenía un efecto adverso en toda creación.

Si hay una cosa que Dios posee en la abundancia, es Tiempo. La ley divina, que es la expresión fundamental de Su Mente y Voluntad, dice que si una persona no puede pagar la deuda incurrida por el pecado, él debe trabajar para pagar su deuda durante un cierto tiempo. El caso de Adán se expresa perfectamente en la parábola de Jesús del Deudor en Mateo 18:25,

"Puesto que Él no podía pagar, su señor mandó venderlo a Él, junto con su mujer, sus hijos y todo lo que tenía, y que se le pagara.”

Así, Adán, su esposa, y sus niños (incluso nosotros) fuimos todos "vendidos" a la esclavitud del pecado. No sólo la humanidad, sino también "todo lo que tenía". Adán había sido dado el dominio sobre de la tierra, y por eso Pablo nos dice en Romanos 8:22 que “Porque sabemos que toda la creación gime a una, y a una sufre dolores de parto hasta ahora”.

Pablo lo llama "dolores de parto" porque él estaba hablando sobre el proceso de nacer los hijos de Dios en la tierra. Como el parto de una mujer, la propia tierra está en el dolor para producir a estos hijos de Dios.

La ley divina también nos dice que un pecador vendido a la esclavitud debe estar libre al final de seis años (Éxodo 21:2). Sin embargo, esto no es una liberación permanente. Si él todavía debe más en su deuda, él tenía que volver después de su año sabático para continuar trabajando como un esclavo. Sólo en el año del jubileo sería cancelada completamente la deuda, a menos que él lograra pagar la deuda antes.

Si nosotros miramos el caso legal contra Adán, nosotros vemos en Génesis 3:17 que la maldición para el pecado de Adán se puso en la tierra:

“…sea maldita la tierra por tu causa. Con dolor comerás de ella todos los días de tu vida;”

Hablando legalmente, esto significa que la propia tierra redimió la deuda de Adán. Esto significó que ahora la tierra tenía la autoridad sobre Adán y sus niños, y Adán tendría que "comer de ella" todos los días de su vida. En otros términos, la tierra le proporcionaría la comida y alojamiento a su esclavo. Y aun, Adán tendría que trabajar y esforzarse en nombre de la tierra.

Génesis 3:19: "Con el sudor de tu frente comerás el pan hasta que vuelvas a la tierra, pues de ella fuiste tomado. Porque polvo eres y al polvo volverás.”

El cuerpo de Adán fue hecho del polvo de la tierra (Génesis 2:7). Él había perdido la gloria que este cuerpo había alojado previo a su pecado. Esa gloria representó la presencia de Dios en él, y este factor de gloria era lo que le hizo un hijo de Dios. Él debiera haber estado bajo la autoridad directa de Dios y dirigido por la presencia divina interna--pero ahora, debido a su pecado, él se esclavizó a la tierra, incluyendo su físico cuerpo de polvo. Recuérdense que esto fue por decreto de Dios.

Por consiguiente se esclavizarían Adán y sus descendientes a la tierra durante "seis años." Salmos 90:4 y 2 Pedro 3:8 nos dicen que "con el Señor, un día es como mil años, y mil años como un día." Y así, aplicando la sentencia de Adán en un cuadro grande, cósmico, él y sus niños fueron sentenciados a un periodo de tiempo de 6,000 años de esclavitud al cuerpo físico.

Nosotros estamos ahora cercanos del tiempo de los 6,000 años desde que la sentencia de Adán empezó. El día está acercándose cuando el primer Sábado mayor será decretado, en donde la tierra estará libre de su esclavitud al sistema del mundo llamado por varios nombres incluso "Babilonia."

Todavía no es el jubileo, claro. Es sólo el primer descanso terrenal del Sábado dónde los esclavos tienen que ser dados un año de descano.

El Nuevo Testamento clarifica esto y agrega los detalles. Nos dice que éste será el tiempo de la "primera resurrección" (Apocalipsis 20:4-6) en que los vencedores recibirán la inmortalidad. Éstos son los hijos de Dios que tiene "la esperanza de gloria." Ellos recibirán la libertad completa de la sentencia de Adán. El resto de humanidad participará en esa libertad, pero ellos no recibirán la inmortalidad hasta después.

En mi libro, El Propósito de la Resurrección, yo muestro que hay dos resurrecciones en el futuro. El primero sólo es para los vencedores al final de los 6,000 años de Adán. Éstos son los primeros en entrar en "adopción de hijos" completo. La segunda resurrección viene al final de los 7,000 años. Jesús habla de esta segunda resurrección en Juan 5:28, 29,

“No os asombréis de esto, porque vendrá la hora cuando todos los que están en los sepulcros oirán su voz y saldrán, los que hicieron el bien para la resurrección de vida, pero los que practicaron el mal para la resurrección de condenación.”

A esta segunda resurrección, serán levantadas las personas buenas y malas, creyentes e incrédulos. La Biblia dice que aquéllos que creen en Jesucristo recibirán la inmortalidad en esa resurrección. Pablo dice que ellos serán salvos "pero apenas, como por fuego." (1 Corintios 3:15).  Ellos recibirán una cierta cantidad de juicio, como Jesús describe en Lucas 12:47-49, pero ellos entonces serán dados la inmortalidad.

El resto de humanidad que será levantada en esta segunda resurrección, no se morirá desde aquel momento, porque Apocalipsis 20:14 dice que la muerte será lanzada en el lago de fuego en ese momento. Pero ellos serán vendidos a los hijos de Dios y tendrán que esperar hasta que el gran jubileo de Creación para ser totalmente libres. Durante ese tiempo, su Pagaré (deuda) no será retenido ya por la tierra, porque los hijos de Dios "comprarán" su pagaré de la tierra.

Esto resultará ser una gran ventaja para la humanidad, porque a este punto ellos estarán esclavizados a aquéllos que los aman, en lugar de a la tierra que es indiferente. Los hijos de Dios serán responsables al cuidado de ellos y para enseñarles las maneras de Dios, como Isaías 26:9 dice, "Porque cuando tus juicios se manifiestan en la tierra, los habitantes del mundo aprenden justicia."

Esto es cómo “la ley de fuego" trabaja (Deuteronomio 33:2). Ésta es la naturaleza del "lago de fuego" en Apocalipsis 20:14, 15. La ley no prescribe la tortura para los pecadores. La ley divina dice que ellos serán "vendidos" por su pecado (Éxodo 22:3). La ley restaura, y el propósito de Dios es restaurar la creación a la que era antes de que Adán pecara.

Esto es por qué la creación aguarda con ardiente anhelo la manifestación de los hijos de Dios (Romanos 8:19). En nuestro próximo capítulo, yo mostraré cómo los días de la fiesta de Israel exponen el cianotipo básico para entrar en "adopción de hijos."

Capítulo 3: El Propósito de la Creación

El propósito de Dios en crear el universo físico era glorificarse en una nueva dimensión. Él siempre había recibido la gloria en los cielos que es la dimensión espiritual. Pero entonces Él decidió crear una nueva dimensión de materia física para recibir de la misma gloria y también para glorificarse en esa materia física.

El Hombre, siendo la forma más alta de vida en la tierra, no sólo fue creado para glorificar Dios, sino también para que Dios se glorificara a si mismo en el hombre. Así Adán fue creado con un cuerpo glorificado. Era un cuerpo de polvo que alojó la luz y gloria de Dios. Era perfecto. Había armonía y comunicación perfecta entre el hombre y Dios.

Entonces el hombre pecó, y él perdió la gloria de Dios que lo cubría. Entonces él fue encontrado "desnudo"  así despojado de la gloria de Dios. La sentencia de la ley lo condenó a la muerte, y aunque él no se murió inmediatamente, sin embargo él fue hecho mortal porque él perdió el cuerpo inmortal que había sido su herencia divina.

La historia es la narración del retorno de hombre a su herencia divina--el cuerpo inmortal, glorificado. No hay necesidad para dejar la tierra y "ir al cielo" para recibir este cuerpo. Pablo dice en 2 Corintios 5:1 que este nuevo cuerpo ("tabernáculo") está siendo guardado de reserva para nosotros en los cielos, pero nosotros también sabemos que cuando Cristo vuelve, Su recompensa está con Él (Apocalipsis 22:12). Él la traerá a nosotros. Nosotros no tenemos que ir allá a conseguirla.

Jesús dijo que "el manso heredará la tierra" (Mateo 5:5). La tierra es nuestra herencia perdida. Más específicamente, el cuerpo glorificado--polvo glorificado--es nuestra herencia perdida. Porque Jesús tenía un Padre celestial y una madre terrenal, Él pudo heredar AMBOS cielo y tierra (Mateo 28:18). Él tenía que ser nacido por una mujer de la misma descendencia de Adán para recibir la autoridad en la tierra, porque Dios había dado esa autoridad a Adán (Génesis 1:28). Por esta razón, Él se llama también "el Hijo de hombre (Adán)." Pero Él también tenía que tener un Padre celestial para tener la autoridad en el cielo.

Así es con nosotros. Jesús mostró la manera para nosotros re-heredar lo que fue perdido a través del pecado de Adán. Y no sólo para unos, sino para la creación entera, porque la Escritura nos dice cinco veces que la gloria de Dios llenará la tierra como las aguas cubren el mar. La última vez que yo verifiqué, las aguas cubrieron aproximadamente 100% del mar.

Cuando Moisés llevó Israel fuera de Egipto en su viaje a la Tierra Prometida, Dios hizo  que este viaje era una alegoría histórica. Era historia con significado profético. Los tres eventos primarios en ese viaje (comienzo, medio, y fin) fueron proféticos de nuestro viaje más grande a través de la historia de Adán al último destino cuando la tierra está llena con Su gloria.

Pero también es una alegoría para cada uno de nosotros como individuos. Los tres días festivos principales de Israel son: Pascua, Pentecostés, y Tabernáculos. Éstos son el principio, medio, y fin de nuestro paseo individual con Dios. Así que permítanos primero explicar la fiesta de la Pascua.

PASCUA: Porque la sentencia de la ley a Adán (y todos nosotros) es la muerte, o mortalidad, la ley no exigió nada menos que la muerte para pagar por el pecado. Ni Adán ni cualquier hombre pudieran hacer buenas hazañas suficientes para restaurarse a la inmortalidad.

Todas las religiones por sus mismas naturalezas abogan por ciertos sistemas morales. Algunas, sin duda alguna, son mejores que otras. La mayoría de las religiones enfocan sus debates en problemas morales. Pero la Biblia es única. Aunque establece un código moral de ética, reconoce que no importa tan bueno un hombre llegue a ser o cuántos hechos buenos que un hombre haga, siempre se quedará corto de la multa por el pecado. Por esta razón, los hechos buenos de ningún hombre pueden traerlo en la inmortalidad. Ninguna cantidad de auto-mejoramiento traerá la inmortalidad a su cuerpo mortal. Ninguna cantidad de comida buena y el ambiente bueno lo causará vivir más allá de 1000 años.

Y por eso Moisés mostró la manera de tratar con la raíz del problema del pecado a través del sistema de sacrificio. Un animal inocente, como un cordero, tuvo que ser sacrificado para pagar la deuda por el pecado de uno. El entero sistema de sacrificio estableció este principio muy importante.

Cuando un hombre pecó contra su vecino, le fue exigido pagar la restitución para restaurar la relación con su vecino. Pero restaurar la relación con Dios requería el pago por el pecado mismo--la muerte. Por eso la muerte de un animal fue requerida a menudo.

Todos estos sacrificios por el pecado, sin embargo, tuvieron que ser repetidos, porque la sangre de animales nunca podría restaurarnos realmente a Dios. Pero ellos profetizaron de un Cordero mayor que era de venir, uno que podría llevarse de hecho el pecado del mundo. Ese "Cordero de Dios" es presentado a nosotros en el Nuevo Testamento como Jesucristo. Juan 1:35 y 36 dicen,

“Al día siguiente, de nuevo estaba Juan con dos de sus discípulos. Al ver a Jesús que andaba por allí, dijo: --¡He aquí el Cordero de Dios!”

Y así, al final del ministerio de Jesús en la tierra, Él se dio libremente como el Cordero de Sacrificio por el pecado del mundo. Él fue crucificado a la fiesta de la Pascua, mientras todas las personas estaban matando sus corderos como Moisés había ordenado. De hecho, el tiempo de la misma Pascua profetizó del día Jesús tendría que morir como el Cordero de la Pascua.

El Nuevo Testamento nos dice simplemente que tengamos fe en ese hecho que Jesús hizo. Mientras es verdad que los sacerdotes y líderes de la gente odiaron a Jesús y conspiraron para matarlo, también es verdad que Jesús supo que Él fue llamado para este propósito. Era Su destino. Fue profetizado en todos los sacrificios establecidos por Moisés. Fue profetizado por el profeta Isaías que dijo en Isaías 53:3-7,

 “3.  Fue despreciado y desechado por los hombres, varón de dolores y experimentado en el sufrimiento. Y como escondimos de Él el rostro, lo menospreciamos y no lo estimamos. 4.  Ciertamente Él llevó nuestras enfermedades y sufrió nuestros dolores. Nosotros le tuvimos por azotado, como herido por Dios, y afligido. 5.  Pero Él fue herido por nuestras transgresiones, molido por nuestros pecados. El castigo que nos trajo paz fue sobre Él, y por sus heridas fuimos nosotros sanados. 6.  Todos nosotros nos descarriamos como ovejas; cada cual se apartó por su camino. Pero Jehovah cargó en Él el pecado de todos nosotros. 7.  El fue oprimido y afligido, pero no abrió su boca. Como un cordero, fue llevado al matadero; y como una oveja que enmudece delante de sus esquiladores, tampoco Él abrió su boca.”

Nuestro viaje a la inmortalidad y a nuestra herencia, entonces, empieza con la Pascua. Es aceptar a Jesús como el Cordero de Dios como el Sacrificio aceptable por el pecado. Ningún otro fundador religioso ha hecho esto o incluso podría hacer esto. Ningún otro hombre ha dado su vida para que usted pudiera vivir. Ningún otro hombre ha dado su vida para que usted pudiera vivir. Algunos hombres han dado sus vidas de hecho para otros (y esto es muy loable) pero ningún hombre podría dar su vida para traer a otro hombre a la inmortalidad, o para concederle el cuerpo glorificado que fue perdido a través de Adán. Ésa es la diferencia.

Y así, el camino a la Tierra Prometida empieza con la fiesta de la Pascua. A Israel no le fue permitido dejar la Casa de Esclavitud hasta que ellos habían cumplido la Pascua. Así también es con nosotros. Ningún hombre puede dejar la esclavitud de pecado y mortalidad aparte de aceptar a Jesucristo como el Cordero de la Pascua.

Capítulo 4: Pentecostés

El segundo día de la fiesta de Israel se llama hoy Pentecostés. Era originalmente conocido como la Fiesta de Semanas o la Fiesta de Cosecha. Pero en los tres siglos previos al nacimiento de Jesús, después de que Alejandro el Grande conquistó esa parte del mundo, el griego se volvió el idioma principal del negocio y la cultura.

También llegó a ser necesario traducir la Biblia hebrea en griego, para que los judíos que vivían en el extranjero pudieran leer la Biblia en el idioma que era familiar a ellos. Esta traducción es conocida como el septuaginta. El nombre griego para la Fiesta de Semanas era Pentecostés que significa "quincuagésimo" (día). Esta fiesta se celebraba a los cincuenta días, o siete semanas, del día que el sacerdote meció el manojo de cebada ("Pascua").

Así como la Pascua celebró el día que Israel salió de Egipto, también Pentecostés celebró el día que Dios bajó en el Monte Horeb y dio los Diez Mandamientos. La intención de Dios era escribir la ley en sus corazones a través de la palabra hablada. Pero las personas se retiraron atrás y se negaron a oír el resto de la ley (Éxodo 20:18-21), y por eso Moisés tenía que darles la ley escrita en las tablas de piedra.

Siete semanas después de la resurrección de Jesús, el Espíritu Santo fue dado a la Iglesia como está mencionado en el segundo capítulo de Hechos:

 1.  Al llegar el día de Pentecostés, estaban todos reunidos en un mismo lugar. 2.  Y de repente vino un estruendo del cielo, como si soplara un viento violento, y llenó toda la casa donde estaban sentados. 3.  Entonces aparecieron, repartidas entre ellos, lenguas como de fuego, y se asentaron sobre cada uno de ellos. 4.  Todos fueron llenos del Espíritu Santo y comenzaron a hablar en distintas lenguas, como el Espíritu les daba que hablasen. 5.  En Jerusalén habitaban judíos, hombres piadosos de todas las naciones debajo del cielo.

 6.  Cuando se produjo este estruendo, se juntó la multitud; y estaban confundidos, porque cada uno les oía hablar en su propio idioma. 7.  Estaban atónitos y asombrados, y decían: --Mirad, ¿no son galileos todos estos que hablan? 8.  ¿Cómo, pues, oímos nosotros cada uno en nuestro idioma en que nacimos? 9.  Partos, medos, elamitas; habitantes de Mesopotamia, de Judea y de Capadocia, del Ponto y de Asia, 10.  de Frigia y de Panfilia, de Egipto y de las regiones de Libia más allá de Cirene; forasteros romanos, tanto judíos como prosélitos; 11.  cretenses y árabes, les oímos hablar en nuestros propios idiomas los grandes hechos de Dios.  12.  Todos estaban atónitos y perplejos, y se decían unos a otros: --¿Qué quiere decir esto?

¿Sí, que lo que quiere decir esto? Al primer Pentecostés bajo Moisés, había presente una gran multitud mixta (Éxodo 12:38) de muchas naciones. Pero cuando la voz de Dios fue oída del monte, ellos todos sin duda oyeron los Diez Mandamientos en sus propios idiomas. Dios vino a la tierra para traer el cielo a nosotros. Pero por el tiempo de Moisés, la gente se negó a oír más (Éxodo 20:18-21). Y por eso la ley divina no fue escrita en sus corazones, sino fue dada a ellos en una forma externa--las tablas de piedra (Éxodo 34:29).

Leyes escritas en piedra, madera o cualquier otro material menos en el corazón de uno tienen que ser impuestas a los hombres desde el exterior y por eso no pueden hacer a cualquier hombre justo. Hay un dicho que dice que el gobierno no puede legislar la moralidad. Esto es parcialmente verdad. Las leyes pueden regular la conducta, porque hombres son hechos a temer las consecuencias de violar la ley. Pero leyes no pueden cambiar el corazón humano. La condición verdadera del corazón del hombre es visto cuando esas leyes externas son quitadas. Si las leyes morales no son escritas en su corazón, pronto el recurrirá a conducta no justa, cuando sean quitadas las leyes. 

La verdadera justicia del hombre sólo es evidente cuando no hay ninguna ley externa para temer. Si la ley es escrita en el corazón de un hombre, él hará lo que es correcto porque es parte de su naturaleza hacer lo correcto y no lo incorrecto a los demás. Tal hombre quisiera hacer lo justo hacia sus prójimos, no importa que el gobierno lo prohíba o no. Si la ley no es escrita en su corazón, él violará la ley siempre cuando él está en desacuerdo con ella o cuando él se encuentre demasiado débil para resistir la tentación de pecar.

El propósito real de Pentecostés es escribir la ley en el corazón de uno. Esto sólo es posible por el poder del Espíritu Santo. El Espíritu de Dios tiene que morar en el hombre. El Espíritu de Dios tiene que entrar en el espíritu del hombre y tiene que llegar a ser UNO con el espíritu en el hombre.

Esto es como la ley divina es escrita en el corazón del hombre. El Espíritu Santo empieza a trabajar dentro del hombre a escribir la ley divina en su corazón para que se vuelva parte de su naturaleza. No hay necesidad entonces por una ley externa para decirle qué hacer, porque él sabrá la ley y lo hará por el instinto—no importa la legislación del hombre.

El propósito de Pentecostés, entonces, es transformar a una persona de HACER los actos justos a SER justo.

Así como la Pascua le hace a una persona cristiana, también Pentecostés debe definir la vida diaria de obediencia de un cristiano. El cristiano "nace" en la Pascua, pero él madura a través de Pentecostés como él es llevado por el Espíritu de Dios.

Así, es infortunado que tantos cristianos hoy hayan rechazado Pentecostés, diciendo que sólo era pertinente para los discípulos en el primer siglo. El rechazo de Pentecostés ha llevado a muchas distorsiones entre aquéllos que se llaman cristianos. Ha permitido que ambiciosos pero talentosos oradores y recaudadores de fondos llegar a ser líderes de la Iglesia, aunque ellos fueran espiritualmente inmaduros. De hecho, al pasar el tiempo, muchos de estos líderes ni siquiera habían experimentado la Pascua (es decir, justificación por fe en el Cordero de Dios).

Al pasar los siglos, los líderes cristianos persiguieron a menudo los justos entre ellos, porque ellos se atrevieron a hablar contra la conducta inmoral de los papas.

Y entonces vinieron las Cruzadas que fueron diseñadas para capturar de nuevo los "sitios santos" y relicarios en la "Tierra Santa". Ellos no supieron que Dios ya había dado esa tierra a los niños de Agar después de que los judíos rechazaron el nuevo pacto. Yo mencioné esto en mi folleto, El Pagaré de la Deuda en Profecía. Cuando los judíos decidieron permanecer bajo la autoridad del antiguo pacto (Monte Sinaí, u Horeb), ellos pusieron Jerusalén bajo la autoridad de Monte Sinaí en Arabia--qué es la herencia de Agar e Ismael (Gálatas 4:25). Así, Dios dio la tierra y la ciudad a Ismael, y ni los judíos ni los cristianos tenían cualquier demanda válida a ella.

Dentro de unos siglos después de Cristo, se puso evidente que la Iglesia (representada por los líderes) había rechazado Pentecostés así como Israel lo había rechazado por los días de Moisés. En otros términos, ellos se negaron a oír Su voz y tener la ley escrita en sus corazones. Ellos habían aceptado a Jesús como el Cordero de Dios (Pascua), pero ellos fallaron en el área de Pentecostés. En lugar de someter a la ley de Dios, ellos pensaron que Dios sometería a sus decretos y daría una aprobación automática a todas

sus acciones.

En su arrogancia los líderes tanto políticos como religiosos pensaron ya que ahora ellos eran “los escogidos”, ellos podrían hacer lo que ellos querían, y Dios siempre los respaldaría sin tener en cuenta lo que ellos hicieran. Su autoridad para hacer lo que ellos querían era basado en la idea de "sucesión apostólica", ignorando el hecho que los sacerdotes levíticos de Israel ya habían probado ese argumento--y no previnieron el juicio de Dios.

El sacerdocio levítico en el Antiguo Testamento fue basado en la genealogía de uno de Aarón, hermano de Moisés. Ellos pensaron mientras que ellos podrían probar su genealogía, ellos nunca podrían ser reemplazados. No se dieron cuenta que Dios ya había establecido un orden de sacerdocio llamado Melquisedec el cual últimamente reemplazaría al orden de Aarón. Dios le dijo a David en Salmos 110:4,

“Jehovah juró y no se retractará: "Tú eres sacerdote para siempre, según el orden de Melquisedec."

Este orden no fue basado en genealogía (Hebreos 7:1-11) ya que David era de la tribu de Judá no Leví. David no podía ser sacerdote del orden de Leví, pero él actuó de sacerdote en su tabernáculo cuando el arca del testimonio fue montado en la propiedad de David previo al templo de Salomón. Así David comió pan de la Presencia (1 Samuel 21:6), lo cual no era permisible para cualquiera menos sacerdotes. Pero se lo comió y no pecó, porque él era sacerdote aunque de un orden diferente. 

Hebreos 7 nos hace claro que el orden de Melquisedec remplazó el orden de Aarón como testamentario de la voluntad de Dios—Su “ultima voluntad”. Los sacerdotes eran responsables de llevar a cabo las provisiones de Su voluntad después de la muerte de Jesús (Hebreos 9:16-18). Sin embargo, ya que los sacerdotes de Aarón fueron involucrados en el complot para matarlo, ellos fueron desheredados a favor de un nuevo testamentario de la voluntad. Estos nuevos testamentarios son los sacerdotes del orden de Melquisedec—basado en el carácter de uno y estando de acuerdo con Jesucristo.

En la era de Pentecostés, la iglesia llego a ser tan corrupta como los sacerdotes del orden de Aarón. Un sacerdote corrupto NO es del orden de Melquisedec, sin tener en cuenta como el hombre se vea. La iglesia romana no instauró una monarquía hereditaria sino instituyó algo que ellos llamaron “una sucesión apostólica”. 

Para todos los efectos, era la misma como una monarquía hereditaria. A pesar de que se afirmaron que era basado en merito y carácter cristiano, casi nunca era así. El papado fue comprado y vendido como en los peores días del sacerdocio aaronita. Pensaron que una vez lograron el oficio papal podían gobernar por sus deseos carnales y por ganancia personal. Frente a corrupción “sucesión apostólica” no tiene ningún merito en los ojos de Dios. Cuando llegue el tiempo de entrar la era de los Tabernáculos y su reino venidero, tales sacerdotes se encontrarán de nuevo despojados y reemplazados por los vencedores quienes manifiestan el carácter de Jesucristo.

Mientras que se llama la iglesia del Nuevo Testamento, no se ha cumplido porque su unción de Pentecostés es leudada con levadura. Levadura es un símbolo del pecado. Jesús dijo, “--Mirad, guardaos de la levadura de los fariseos y de los saduceos” (Mateo 16:6). La ley no les permitió a los sacerdotes usar levadura en ningunos sacrificios porque los sacrificios debieron simbolizar a Jesús, Él sin pecado.

Sin embargo, lo extraño es que Dios mando poner levadura en la ofrenda de Pentecostés en Levítico 23:17,

17.  Desde los lugares donde habitéis traeréis dos panes para ofrenda mecida, que serán de dos décimas de efa de harina fina, cocidos con levadura, como primicias a Jehovah.

Esto profetizó que la era de Pentecostés sería leudada—es decir, llena de pecado. No sería suficiente traer la justicia de Dios al mundo. No podría establecer el Reino de Dios en la tierra, menos como un modelo muy imperfecto. En efecto, ellos seguirían el modelo del rey Saúl, en vez de seguir el modelo del rey David.

Rey Saúl fue coronado en el día de la siega del trigo (1 Samuel 12:17) y fue un modelo de la Iglesia bajo Pentecostés. Como Saúl reino en rebelión contra Dios en la mayoría de sus 40 anos como rey, también la Iglesia leudada “reinó” para 40 jubileos. Los 40 jubileos (40 x 49) de la era de Pentecostés terminaron en 1993. A ese punto Dios comenzó a pasar Su autoridad a los vencedores quienes habían agarrado la visión de la fiesta de los Tabernáculos.

Más importante es el hecho que Pentecostés con su garantía del Espíritu, fue insuficiente para manifestar los Hijos de Dios. Ese acontecimiento espera la llenura de la fiesta de los Tabernáculos, donde la llenura del Espíritu será dada a los del orden de Melquisedec quienes reinarán en el Reino que está por venir.

Capítulo 5: La Herencia

El propósito de Pentecostés es darnos un pago inicial del Espíritu Santo en preparación para la llenura que ha de venir cuando la Fiesta de los Tabernáculos se cumpla. La fiesta de los Tabernáculos es el tercero y final día de fiesta en la ley. Representa el tiempo que Israel debía de entrar en la Tierra Prometida después de salir de Egipto y después de recibir la ley en el Monte Sinaí.

En la experiencia de Israel bajo Moisés, diez de los doce espías en Números 13 dieron un informe malo en el jubileo número 50 de Adán. (Favor de ver a mi libro, Secretos de Tiempo.) Las personas creyeron el informe malo y se negaron a sonar la trompeta del jubileo que habría anunciado su intención de entrar en la tierra. Y por eso ese día se convirtiera en un Día de Expiación. Debía de haber sido un día de regocijo y jubilación, pero se volvió un día de lamentación, ayuno, y arrepentimiento por negarse a entrar en la Tierra Prometida.

Si Israel hubiera tomado la decisión correcta en el día de jubileo (el día diez del séptimo mes en el calendario hebreo), ellos habrían entrado en la Tierra Prometida cinco días después en el primer día de la fiesta de los Tabernáculos. En cambio, Dios los sentenció a pasar cuarenta años en el desierto. Finalmente, ellos entraron en la tierra en el tiempo de la Pascua (Josué 3:19). Esto es porque Israel había sido incapaz de subir del nivel de fe de la Pascua desde su salida de Egipto. Ellos habían aceptado la Pascua, rechazado Pentecostés, y ahora ellos no tenían la fe para cumplir con los Tabernáculos. 

La fiesta de los Tabernáculos era una semana en duración. Durante ese tiempo la gente debía cortar ramas de árboles y construir cabañas, o "tabernáculos" en que morar. Esto significó dos cosas. Primero, ellos eran de acordar su tiempo en el desierto cuando no debían construir casas sino morar en tiendas. Segundo, profetizó del cuerpo inmortal que fuera a vestirlos cuando finalmente esa fiesta fuese cumplida histórica y proféticamente.

Con respecto a la primera razón, Levítico 23:42 y 43 dicen,

42.  Siete días habitaréis en cabañas. Todo natural de Israel habitará en cabañas, 43.  para que vuestros descendientes sepan que yo hice habitar a los hijos de Israel en cabañas cuando los saqué de la tierra de Egipto. Yo, Jehovah, vuestro Dios."

En relación con esto, nosotros encontramos que el primer lugar de reunión de Israel después de salir de Egipto estaba en Sucot que quiere decir "cabañas". (Vea Éxodo 13:20.) Así, la "Iglesia en el desierto" (Hechos 7:38) por el día de Moisés fue dicho morar en cabañas, en lugar de las casas. Esto también aplica a la Iglesia en la Era de Pentecostés, pero aplica de una manera diferente. Significó, no "construya una casa denominaciónal en el desierto; si usted hace, usted detendrá su viaje en el desierto y se negará a ir toda la distancia a la "Tierra Prometida".

Cuando el Espíritu Santo de vez en cuando mueve en la Iglesia, es acompañado con una revelación particular de la Palabra que es importante en la progresión histórica y la madurez espiritual de la Iglesia. Cuando el Espíritu alza, entonces los hombres forman una denominación alrededor de esa revelación particular. Es como construir una casa en un oasis en el desierto, y estar contento de heredar una casa en el desierto. De esta manera, los hombres se quedan cortos de las promesas de Dios. Esto es cómo la Iglesia perdió la visión de la Tierra Prometida y se olvidó de la fiesta de los Tabernáculos. El cielo se volvió su nueva Tierra Prometida, en lugar del cuerpo glorificado (el cielo y tierra combinado).

En el cuarto siglo D.C. la Iglesia llegó a ser una religión distintamente organizada. Hasta ese tiempo, había sido más un estilo de vida, y la persecución romana le había impedido volverse muy organizada con una jerarquía de sacerdotes y obispos. Pero una vez la persecución detuvo, la Iglesia se hizo denominación y construyó una "casa" religiosa.

Siglos después, la Reforma Protestante engendró docenas de grupos más pequeños. Mientras ellos fueron perseguidos, ellos también eran principalmente prevenidos de construir y organizar una “casa” religiosa en el desierto. Pero una vez ellos obtuvieron su libertad, ellos entraron en la misma trampa sectaria. Su religión se hizo una suplente por una relación directa con Dios. En lugar de ser la Iglesia, ellos "iban a la Iglesia." En lugar de su vida revolver alrededor de Dios, empezó a revolver alrededor de sus iglesias, relicarios, y sacerdotes (o clero). Salvación se volvió un asunto de unirse a la organización, en lugar de uno tener una relación directa y personal con Dios.

Casas denominacionales son tan estructuradas y fijadas en sus propias maneras que cuando el Espíritu de Dios trae otro "reavivamiento" y palabra de revelación, la gente no pueden oírlo. Ellos no pueden cambiar. Ellos no pueden crecer. Como el viejo Israel, cuando la columna de fuego mueve, tales personas son incapaces de mover con la columna, porque ellos se atan a sus casas que están inmóviles. Ellos se vuelven como el hormigón: todos mezclados y fijados en sus maneras de ser.

La segunda significación de la fiesta de los Tabernáculos es que se imagina siendo vestido con el cuerpo inmortal. Las personas habían de dejar sus casas (hechas de madera muerta y piedra) y vivir en una cabaña hecha de ramas vivientes de árboles durante una semana. El Apóstol Pablo hace un comentario sobre esto en 2 Corintios 5:1-4,

1.  Porque sabemos que si nuestra casa terrenal, esta tienda temporal, se deshace, tenemos un edificio de parte de Dios, una casa no hecha de manos, eterna en los cielos. 2.  Pues en esta tienda gemimos deseando ser sobrevestidos de nuestra habitación celestial; 3.  y aunque habremos de ser desvestidos, no seremos hallados desnudos. 4.  Porque los que estamos en esta tienda gemimos agobiados, porque no quisiéramos ser desvestidos, sino sobrevestidos, para que lo mortal sea absorbido por la vida. 5.  Pues el que nos hizo para esto mismo es Dios, quien nos ha dado la garantía del Espíritu.

La "tienda" o "tabernáculo" en que nosotros vivimos ahora es el cuerpo mortal que nosotros heredamos de Adán. Pablo también habla de el en términos de ropa, porque cuando Adán perdió su cuerpo inmortal, él fue encontrado "desnudo" (Génesis 3:10). La única verdadera manera de vestir el desnudo es recibir el cuerpo inmortal, la tienda de arriba. Esto es pintado en la fiesta de los Tabernáculos dónde las personas dejan su casa muerta y viven durante un tiempo en la nueva y viviente "cabaña."

La Tierra Prometida que somos destinados para heredar no es un pedazo de bienes raíces en el Medio Oriente. La tierra es una herencia buena, pero no es la herencia más alta. La tierra es una herencia del antiguo pacto. El cuerpo glorificado--el polvo de la tierra glorificado por el Espíritu Santo--es la herencia del nuevo pacto que Dios nos ha prometido. Es nuestra Tierra Prometida. El libro de Hebreos nos dice que el nuevo pacto es basado en las "promesas mejores" (Hebreos 8:6).

¿Usted preferiría ser dueño de la tierra o un hijo de Dios con un cuerpo glorificado, inmortal? La opción es fácil.

Algunos maestros de la Biblia insisten que los judíos han de recibir la tierra de Palestina como su herencia, mientras nosotros los cristianos hemos de recibir una herencia celestial. ¿Significa esto que el Apóstol Pablo y todos los discípulos judíos de Jesús han de recibir una herencia MENOR que nosotros hemos de recibir? ¿Enseñó Pablo sobre el cuerpo glorificado, sólo para concluir que esta herencia era para otro? Eso es ridículo. De hecho, el libro de Hebreos fue escrito a hebreos, y les insta que entren en el nuevo pacto  para recibir las "promesas mejores". El propio pacto nuevo fue dirigido a la casa de Israel y la casa de Judá (Jeremías 31:31; Hebreos 8:9).

Algunos pueden estar deseosos dejar a los judíos en su incredulidad y relegarlos a una promesa inferior, pero yo no estoy deseoso para hacer eso. Hay sólo un último destino para todos los hombres y para Su creación en conjunto, y Dios no estará satisfecho hasta que Su plan haya tenido éxito. Así que yo quiero que todos los hombres recibamos el cuerpo glorificado, porque yo veo esto como el plan divino del principio.

Capítulo 6: Dos Pactos

El concepto de Adopción de hijos es por primera vez establecido de una manera significante en la historia de Ismael e Isaac. Islam y cristianismo difieren en los detalles de la historia. Sin duda si yo hubiera sido nacido en otra parte del mundo, yo estaría defendiendo el lado islámico, pero Dios juzgo conveniente que naciera en una familia cristiana. Estudiando la Biblia y teniendo una relación directa con un Cristo viviente me han satisfecho a cual versión de historia es correcta.

Sin entrar en todo los detalles, permítame simplemente decir que Ismael era el hijo más viejo de Abraham a través de Agar, la esclava egipcia. Él nació mientras su nombre era todavía Abram. La letra hebrea "hey" todavía no se había agregado a su nombre, indicando la presencia del Espíritu Santo--la respiración de Dios.

Dios cambió el nombre de Abram a Abraham cuando él tenía 99 años (Génesis 17:1-5). Ismael tenía 13 años en aquel momento. Según el relato Bíblico, Dios entonces le dijo por primera vez a Abraham que él iba a tener un hijo en el próximo año a través de Sara, la libre. Así, Isaac nació cuando Abraham tenía 100 años. Sara tenía 90 en ese momento que por esos días era un poco más allá de la edad de maternidad. (Ellos eran más saludables por esos días y vivían más tiempo.)

Por 13 años Abraham había asumido ese Ismael era el heredero de la primogenitura. Esta primogenitura, como nosotros hemos dicho, había traspasado de Adán y incluía siendo hecho en la imagen de Dios (Génesis 1:26). Así, la última promesa de la primogenitura era la promesa de Adopción de hijos.

Pero de repente Dios lo informó que esto no era así, aunque Ismael tendría una herencia ciertamente. No es que Ismael fue desheredado. Es más bien que él fue dado una herencia alterna--algo diferente que adopción de hijos. Esa herencia tenía que hacer con las cosas terrenales--específicamente, tierra o territorio. Génesis 17:20 dice,

20. Y en cuanto a Ismael, también te he oído: He aquí que le bendeciré, le haré fecundo y le multiplicaré en gran manera. El engendrará doce príncipes, y yo le constituiré en una gran nación.

En el Nuevo Testamento, el apóstol Pablo nos dice que ésta era la parte de una gran alegoría histórica, la "historia con significación". Porque Ismael fue nacido por una esclava, Agar, él representa a los "niños" (o seguidores) del antiguo pacto. A la inversa, porque Isaac fue nacido por una libre, Sara, él representa a los "niños" (o seguidores) del nuevo pacto. Cada pacto tenía una herencia diferente: una física o terrenal; la otra espiritual, o celestial. En Gálatas 4:22-26 nosotros leímos,  

22. Porque escrito está que Abraham tuvo dos hijos: uno de la esclava y otro de la libre.

23. Pero mientras que el de la esclava nació según la carne [nacimiento natural], el de la libre nació por medio de la promesa [fue supernatural, ya que Sara tenía 90 años]. 24. En estas cosas hay una alegoría, pues estas mujeres son dos pactos: Agar es el pacto del monte Sinaí que engendró hijos para esclavitud. 25. Porque Agar representa a Sinaí, montaña que está en Arabia y corresponde a la Jerusalén actual, la cual es esclava juntamente con sus hijos. 26. Pero la Jerusalén de arriba, la cual es nuestra madre, es libre; 26. Pero la Jerusalén de arriba, la cual es nuestra madre, es libre …. Ahora bien, hermanos, vosotros sois hijos de la promesa tal como Isaac.

En el libro de Gálatas, Pablo estaba explicando cómo el antiguo pacto llevó a la esclavitud y servidumbre, mientras el nuevo pacto llevó a la libertad. Esencialmente, el antiguo pacto promete bendecir aquéllos que son obedientes. El nuevo pacto promete bendecir aquéllos que cuentan con la justicia de Jesucristo a favor de ellos.

Permítame explicar. Pablo nos dice en Romanos 5:12 (la traducción literal),

12. "a través de un hombre [Adán] el pecado entró en el mundo, y muerte [la mortalidad] a través del pecado, y así la muerte extendió a todos los hombres en que todos pecaron."

En romanos 5, Pablo estaba diciéndonos que el pecado entró en el mundo a través de Adán y que el pecado de Adán entonces se imputó a todos los hombres. En otros términos, todos tenemos que pagar la multa por el pecado de Adán, porque su pecado fue imputado a todos los hombres. Nosotros hoy no estábamos presentes cuando Adán pecó, pero nosotros estamos pagando la multa como si nosotros hubiéramos pecado en Adán.

Así, nosotros somos todos mortales. Esta muerte en nosotros es una enfermedad que nos hace moralmente débiles. Y entonces Pablo dice en Romanos 5:12 citado arriba, "la muerte extendió a todos los hombres--EN QUE todos pecaron". Ningún hombre es sin el pecado, porque todos son mortales. Nosotros pecamos porque nosotros somos mortales. Nosotros no nos pusimos mortales de repente cuando nosotros mismos pecamos.

Los pactos antiguo y nuevo son dos maneras diferentes de tratar con este problema más básico en el hombre. El antiguo pacto promete vida y bendición si el hombre es obediente. Las bendiciones son condicionales en la obediencia, como nosotros leímos en Éxodo 19:5, "Ahora pues, si de veras escucháis mi voz y guardáis mi pacto, seréis para mí un pueblo especial entre todos los pueblos…”

El problema con el antiguo pacto es que el hombre mortal es incapaz de completa obediencia. Las condiciones del antiguo pacto están más allá de la capacidad del hombre para alcanzar la perfección, aun que las acciones del hombre pueden haber controlados por leyes externas. Algunos incluso son capaces de autodisciplina y pueden lograr un nivel alto de "bondad". Pero aun cuando el hombre pudiera alcanzar la perfección hoy, esto no podía cancelar o podía anular sus pecados pasados. Él podría poder pagar la restitución a todas sus víctimas pasadas que él haya ofendido ilegalmente, ¿pero cómo él puede pagar la restitución a Dios que dice "porque la paga del pecado es muerte" (Romanos 6:23)?

Ésta es la gran debilidad del antiguo pacto. Le exige al hombre que haga algo para entrar en justicia ante Dios. Es así un pacto de trabajos, el esfuerzo de hombre o autodisciplina, pero no hace al hombre capaz de cumplir con tales obligaciones.  

Esto es lo que pone al hombre en la esclavitud. La persona sincera se encuentra en la esclavitud durante su entera vida, intentando ser suficiente bueno para heredar las promesas de Dios. Así, o él tiene que bajar la norma de Dios para caber en su capacidad, o remordimientos de conciencia seguirán atormentándolo toda su vida.  

El nuevo pacto es diferente. Nosotros mostraremos esta diferencia en Capítulo 7.  

Capitulo 7: El Nuevo Pacto

El nuevo pacto es primero explicado por el profeta Jeremías quien escribió en Jeremías 31:31-33,

31. "He aquí vienen días, dice Jehovah, en que haré un nuevo pacto con la casa de Israel y con la casa de Judá. 32. No será como el pacto que hice con sus padres… 33. Porque éste será el pacto que haré… Pondré mi ley en su interior y la escribiré en su corazón. Yo seré su Dios, y ellos serán mi pueblo.

Hay dos diferencias principales expuestas aquí entre los dos pactos. Primero, el nuevo pacto es un pacto incondicional, porque no contiene ningún "Si" cláusula. Es un pacto dónde Dios promete hacer el trabajo en nosotros, en lugar de hacer la promesa condicional en las obras o esfuerzos del hombre.

Segundo, el nuevo pacto es basado en un trabajo interno que Dios hará, porque la ley ya no será escrita externamente en las tablas de piedra, sino internamente en el corazón. En lugar de la ley ser impuesta por el hombre--o por otros hombres o por nuestras propias voluntades a través de la autodisciplina--es cumplida a través del Espíritu Santo. Él nos habla y nos lleva por Su Espíritu, así como Israel fue llevado por la columna de nube y la columna de fuego en el desierto bajo Moisés.

Estos dos pactos, entonces, son pintados alegóricamente en Ismael e Isaac. Son esclavizados los niños del antiguo pacto, intentando a ser perfeccionados por su propia habilidad de ser absolutamente obediente. Su sinceridad no puede cuestionarse e incluso puede ser muy admirable. Muchos pueden lograr grandes poderes de la mente e incluso pueden caminar en ascuas calientes sin quemar sus pies. Pero a fin de cuentas es que ellos ciertamente fallan en cumplir con los requisitos legales de un Dios justo.

Por otro lado, los niños del nuevo pacto son nacidos de una mujer libre, así como Isaac. La responsabilidad es puesta en los hombros de Dios para hacer a Su gente justa. Esto fue hecho a través del cumplimiento de la fiesta de la Pascua cuando Jesucristo pagó la multa por nuestro pecado a través de Su muerte en la cruz. Y ahora, cuando nosotros viajamos a través del desierto de vida, nosotros tenemos una segunda fiesta llamado Pentecostés en la cual Dios está escribiendo Su ley en nuestros corazones.

Cristianos son aquéllos cuya relación con Dios es definido por las provisiones del nuevo pacto. Cuando ellos aceptan el Sacrificio de Jesucristo por el pecado, Dios imputa la justicia de Cristo a ellos--como si ellos ya fueran perfeccionados. Ellos pueden entonces viajar a través del desierto (Pentecostés) como los hombres libres, en vez de esclavos. Ellos son IMPUTADOS justos hasta tal tiempo cuando ellos son hechos REALMENTE justos al cumplimiento de la fiesta de los Tabernáculos.

Así, el camino a Adopción de hijos está en tres pasos definidos por estos tres días de fiesta.

Otra diferencia entre los pactos antiguo y nuevo es que cada uno es asociado con una SEÑAL particular. La señal del antiguo pacto es la circuncisión carnal, como instituido primero por Abraham en Génesis 17:11. La señal del nuevo pacto es la circuncisión del corazón.

Esta circuncisión del corazón fue mencionado primero ya en el tiempo de Moisés quien dijo en Deuteronomio 30:6,

6."Jehovah tu Dios circuncidará tu corazón y el corazón de tus descendientes, para que ames a Jehovah tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma, a fin de que vivas [tener inmortalidad].

Moisés vio esta circuncisión del corazón como algo que Dios mismo tendría que hacer en nosotros. Ningún hombre puede circuncidar su propio corazón. Por esta razón, es asociado con el nuevo pacto, porque es algo que Dios hace en nosotros, en lugar de algo que el hombre hace con sus propios trabajos o autodisciplina.

Así nosotros vemos que la Biblia expone a Ismael e Isaac como alegorías de dos pactos, dos maneras diferentes de lograr justicia, con dos herencias diferentes. Aquéllos que siguen el camino de Ismael--sin tener en cuenta quienes ellos son o de qué raza ellos son--son del antiguo pacto. Aquéllos que siguen el camino de Isaac son del nuevo pacto.

Aunque ésta no es una declaración racial como tal, la historia muestra que los descendientes físicos de Ismael han entrado en una religión llamada Islam que por su mismo nombre significa la obediencia y así perfectamente describe el antiguo pacto.

Pero en Gálatas 4, Pablo identifica también la ciudad terrenal de Jerusalén con Agar, y sus "niños" con los partidarios de Judaísmo. Judaísmo se ha ligado al antiguo pacto y se ha negado a aceptar el nuevo pacto. Así, en ese sentido legal, los judíos son "Ismael", porque ellos consideran que su "madre" es Jerusalén (Agar).

El antiguo pacto es incapaz de producir a los hijos de Dios, y así tanto Islam como Judaísmo no pueden obtener la herencia de los hijos de Dios. Sus herencias son terrenales y tienen más para hacer con la tierra física (bienes raíces), en lugar del cuerpo glorificado que es la más gran herencia de "tierra".

Capítulo 8: Tabernáculos

Los días de fiesta de Israel son días que conmemoran los eventos históricos en su viaje de Egipto a la Tierra Prometida por vía del monte Sinaí (Horeb). Estos días también indican la manera para nosotros como individuos en nuestro crecimiento espiritual de la justificación, la santificación, y finalmente la glorificación del cuerpo.

Pero estos días también profetizaban de eventos históricos en el futuro. Pascua profetizó de la muerte de Jesús en la cruz que ocurrió mientras todos estaban matando sus corderos en preparación de la Pascua. Aproximadamente siete semanas después, los eventos de Hechos 2 ocurrieron que históricamente cumplió la fiesta de Pentecostés. Nosotros ya anticipamos el cumplimiento de aquel día final de la fiesta llamada Tabernáculos.

Los judíos enfocan en la conmemoración del viejo viaje de Israel. Muchos en la Iglesia hoy enfocan en la aplicación personal. Pocos entienden el cumplimiento histórico de Tabernáculos que es todavía por venir. Algunos aun niegan que habrá un cumplimiento histórico de esta fiesta--que solo es todo personal e interior. ¿Pero si las primeras dos fiestas tuvieron un cumplimiento histórico, por qué no la tercera fiesta también? Nosotros debemos ser consistentes.

La fiesta de los Tabernáculos es precedida por el día de Trompetas y el Día de Expiación (o jubileo). El día de Trompetas ocurre dos las semanas antes del principio de Tabernáculos. Ese día se llama en los círculos judíos, "El Día del Toque del Despertar", y se ha considerado por mucho tiempo como el día profetizando la resurrección de los muertos. Por lo tanto, el apóstol Pablo nos dice en 1 Tesalonicenses 4:16, "los muertos en Cristo resucitarán PRIMERO”. Él nos dice de nuevo en 1 Corintios 15:52, "sonará la trompeta, y los muertos serán resucitados".

Pablo dice que sólo después de que los muertos se han levantado el "arrebatar" (HARPAZO) tendrá lugar. Mientras muchos cristianos piensan en el HARPAZO en términos de un "rapto", realmente habla del cumplimiento de la fiesta de los Tabernáculos. Esto ha sido muy mal entendido, porque maestros de la Profecía raramente definen HARPAZO en términos de esta fiesta profética. La enseñanza del rapto fue desarrollado en el siglo 19 por personas que conocían poco o nada sobre Tabernáculos. Por lo tanto, equivocadamente ellos apiñaron todos los eventos rodeando la segunda venida de Cristo en un solo momento de tiempo.

Cuando nosotros estudiamos los días de las fiestas, y entendemos que Pablo había estudiado éstos también, nosotros podemos ver que sus comentarios en 1 Tesalonicenses 4:14-17 querían decirnos el ORDEN de eventos, no que ellos todos iban a pasar en el mismo día o en el mismo momento de tiempo. La resurrección ocurriría PRIMERO, porque ocurriría en el día de Trompetas. Dos semanas después, la transformación de los vencedores de mortal a inmortal ocurrirá en el primer día de la fiesta de los Tabernáculos.

La Fiesta de los Tabernáculos es siete días en duración (Levítico 23:34), seguido por una ceremonia en el día octavo (Levítico 23:36). Esto es porque la ley dice que lleva siete días para una persona limpiarse después de tocar a un cadáver (Números 19:11), y entonces él puede entrar en el templo en el octavo día. Como mortales, nosotros estamos tocando un cuerpo muerto continuamente, y cuando nosotros somos llevados en la inmortalidad en el primero de Tabernáculos, todavía requiere siete días completos de limpieza antes de que nosotros podamos ser presentados legalmente a Dios en el octavo día de Tabernáculos.

Además de esto, se llaman esos vencedores que logran la primera resurrección "sacerdotes de Dios y de Cristo" (Apocalipsis 20:6). En las leyes con respecto al sacerdocio, nosotros notamos que los sacerdotes fueron consagrados durante siete días (Levítico 8:33) y eran elegibles atender a Dios en el octavo día (Levítico 9:1). Así, la fiesta de los Tabernáculos también sirve como el tiempo de consagración al sacerdocio para los vencedores.

Finalmente, con respecto a la circuncisión del corazón, esto sigue la ley también en Éxodo 22:29-31,

29…"Me darás el primogénito de tus hijos. 30. Lo mismo harás con el de tus vacas y el de tus ovejas. Siete días estará con su madre, y al octavo día me lo darás. 31. Me seréis hombres santos…”

Los hijos de Dios son nacidos (manifestados) en el primer día de Tabernáculos y entonces son circuncidados de corazón en el octavo día de Tabernáculos. Éste es un requisito divino antes que los hijos de Dios puedan ser presentados a Dios en el octavo día.

Es infortunado que la ley divina haya sido descuidada y olvidada por tanto tiempo. Es un tesoro de revelación y profecía. La ley no es meramente un juego de ética moral; es profética--no sólo de la primera venida de Cristo, sino también Su segunda venida.  

Así, también nos da las leyes básicas de Adopción de hijos y el cómo y el por qué los hijos de Dios serán manifestados en la tierra.

Capítulo 9: El Sacerdocio

Los vencedores que son levantados en la primera resurrección son llamados "sacerdotes de Dios y de Cristo." Hay dos sacerdocios en la Biblia: Leví (Aarón) y Melquisedec. El sacerdocio Levítica fue escogido administrar las condiciones del antiguo pacto; el sacerdocio de Melquisedec fue escogido administrar las condiciones del nuevo pacto.

El contraste entre los dos es grande. Leví era violento y cruel (Génesis 49:5-7) y, junto con Simeón, vino bajo la maldición de Jacob. Esa maldición los alcanzaría en el futuro cuando este sacerdocio ofreció a su Sacrificio final en la persona de Jesucristo. Sí, ellos fueron llamados para hacer esto, pero aun así, ellos vinieron bajo juicio por sus actitudes del corazón con las cuales ellos lo hicieron. A ese punto, Leví fue reemplazado por Melquisedec, así como el antiguo pacto fue reemplazado por el nuevo.

Así, los hijos de Dios son sacerdotes según el orden de Melquisedec, no sacerdotes según el orden de Leví. Melquisedec era el Rey de Salem (es decir, "Rey de Paz"), como opuesto a Leví de que era el rey de violencia y crueldad.

La llamada de Melquisedec no era atada a su genealogía (Hebreos 7:6). Por contraste, sacerdotes levíticos tenían que ser descendientes de Aarón, de la tribu de Leví. Ambos David y Jesús que eran de la tribu de Judá en vez de Leví. Así, ellos eran sacerdotes de Melquisedec (Salmos 110:4; Hebreos 7:17) ministrando a Dios. Y los vencedores, también, que no tengan ninguna conexión a Leví, son llamados de cada gente, lengua y nación.

Uno de las características importantes de sacerdotes es el hecho que ellos no tienen la herencia en la tierra, como nosotros leímos en el Números 18:20,

20. Jehovah dijo también a Aarón: "No recibirás heredad en su tierra, ni parte entre ellos. Yo soy tu parte y tu heredad en medio de los hijos de Israel."

Heredar Dios es heredar el cuerpo glorificado como un hijo de Dios. Como un hijo, éstos son sacerdotes que tienen el deber hacia Dios atender a Él y a la gente. La intercesión entre Dios y hombres era el deber del sacerdocio bajo Dios. Leví no mantuvo su deber administrativo y fue reemplazado por Melquisedec. Esto simplemente significa que el Orden de Melquisedec ahora ha tomado los deberes que primero fueron dados a Leví. Los deberes ya no incluyen los sacrificios de sangre, porque ellos tienen un "mejor" Sacrificio en la persona de Jesucristo, el Cordero de Dios. Ellos tienen un nuevo templo en una nueva Jerusalén y un nuevo monte Sion, como el libro de Hebreos nos dice. Todavía la provisión de Números 18:20 está vigente. Dios es su herencia, en contraste con el resto de los creyentes que serán dados bienes raíces cuando los mansos hereden la tierra.

Este cambio de Leví a Melquisedec es presagiado en la historia de Elí y cómo su linaje fue reemplazado por Sadoc por los días de Salomón. Aunque Sadoc todavía era un sacerdote Levítico, su nombre significa "justicia", y es parte del Melqui-sedec (Sadoc) nombre, "Rey de Justicia" (Hebreos 7:2). Porque este reemplazo fue hecho durante los tiempos del Antiguo Testamento, Dios usó a un sacerdote de Aarón, Sadoc, como un tipo del Orden de Melquisedec.

En que el reemplazo fue hecho por los días de Salomón, el "Príncipe de Paz", habla del cambio real por los días de Jesús, el verdadero Príncipe de Paz.

La historia de este cambio en el sacerdocio empieza en 1 Samuel 2:27-36. Porque los hijos de Elí eran corruptos, robando las ofrendas y teniendo sexo con las mujeres, Dios envió a un profeta a Elí y le dijo en los versos 30 y 35,

30. "…'En verdad, yo había dicho que tu casa y la casa de tu padre estarían delante de MI para siempre.' Pero ahora, dice Jehovah: ¡De ninguna manera! Yo honraré a los que ME honran, pero los que ME desprecian serán tenidos en poco…  35. Pero yo levantaré para MI un sacerdote fiel que actúe conforme a MI corazón y a MI alma. Le edificaré una casa firme, y Él andará en presencia de MI ungido todos los días.

Elí fue reemplazado por Eleazar (1 Samuel 7:1), quién fue reemplazado por Abiathar. Salomón reemplazó Abiathar. Claro, finalmente, ésta era una profecía de Jesucristo y el Orden de Melquisedec que reemplazó el Orden viejo de Leví. Pero Sadoc era el tipo de Cristo como el Sumo Sacerdote 1 Reyes 2:27, 28 dicen,

27. Así excluyó Salomón a Abiatar de ser sacerdote de Jehovah, cumpliéndose la palabra que Jehovah había hablado en Silo acerca de la casa de Elí… 35….el rey puso al sacerdote Sadoc en lugar de Abiatar.  

Ezequiel comenta sobre este reemplazo en Ezequiel 44, relacionándolo proféticamente a dos tipos de sacerdocios en la era de Tabernáculos a venir. En 44:10-14 el profeta habla del Orden de Elí, representando el sacerdocio corrompido:

10. "Los levitas que se alejaron de mí, mientras Israel anduvo errante lejos de MI… cargarán con su castigo 11. y estarán en MI santuario como servidores, encargados de las puertas del templo y sirviendo en el templo…13. NO se acercarán a MI ni se acercarán a ninguna de mis cosas sagradas ni a las muy sagradas…  

Es extraño que Dios continuara permitiendo un sacerdocio corrompido para tener cualquier trabajo en absoluto en el templo. Es presunto, sin embargo, que tales sacerdotes tan corrompidos se habrán arrepentido cuando este tiempo sea cumplido. Pero el lado negativo es que ellos son descalificados de ministrar directamente a Dios. En el contexto de culto de templo, ellos no podrán acercarse de Dios en el Santuario (en el cielo) mismo, pero serán limitados a ministrar en el atrio exterior (el reino terrenal).

En otros términos, ellos son creyentes cristianos e incluso ministros, pero ellos no pudieron progresar más allá de las experiencias de la Pascua o Pentecostés. Ellos no permitieron ser escrita la ley en sus corazones que era el propósito de Pentecostés. Ellos no alcanzaron las promesas, porque ellos no tenían ninguna visión de la fiesta de los Tabernáculos o lo que significa entrar en la Tierra Prometida--el cuerpo glorificado.

Por vía del contraste, nosotros leímos en Ezequiel 44:15-19,

15. "Sin embargo, los sacerdotes levitas, los hijos de Sadoc que cumplieron con MI ordenanza relativa a MI santuario, cuando los hijos de Israel se desviaron de MI, ellos sí se acercarán a MI para servirme y estarán de pie delante de MI para ofrecerme el sebo y la sangre, dice el Señor Jehovah. 16. Ellos sí entrarán en MI santuario y se acercarán a MI mesa para servirme, y cumplirán con MI ordenanza.

Maestros de la Biblia toman a menudo estos pasajes demasiado literalmente, pensando que Dios va a preparar otro templo en Jerusalén en el monte del templo, completo con los Levitas judíos y sacrificios de animales. Ellos dicen que la era de Gracia se completa pronto, y entonces nosotros regresamos una vez más bajo los sacrificios de animales. A mí, ésa es blasfemia absoluta. Es como si ellos nunca leyeran el libro de Hebreos. La sangre de toros y machos cabríos nunca puede quitar los pecados. "Pero nosotros no somos de los que se vuelven atrás para perdición" (Hebreos 10:39).

La profecía de Ezequiel es expuesta en términos del Antiguo Testamento, como todos tipos y sombras. Pero nosotros debemos interpretarlos en contexto del Nuevo Testamento. Este nuevo sacerdocio realmente no es la línea de Sadoc de si misma, porque todavía el propio Sadoc era de Leví, y así finalmente, él no podría quitarse de la maldición de Jacob.

Ni nosotros tampoco debemos de suponer que la sangre de Jesús será puesta al lado a favor de renovados sacrificios de animales. Ni la Nueva Jerusalén será reemplazada por la Vieja Jerusalén, ni el templo viviente (Efesios 2:21) será reemplazado por un templo muerto reconstruido en Jerusalén. Yo no acepto tal teología del re-reemplazo. El antiguo pacto ha sido reemplazado por el nuevo pacto. Yo no creo el nuevo pacto será reemplazado por el antiguo en el futuro.

Aunque Ezequiel 44 use la historia de Elí y Sadoc como un telón de fondo para la profecía, realmente se trata de un nuevo sacerdocio de la era de Tabernáculos que es pronto de venir. En los últimos 2,000 años ha habido un sacerdocio cristiano bajo Pentecostés--la fiesta de levadura--que ha llegado a ser tan corrompido como el sacerdocio de Elí. Muchos de ellos, aunque roben las ofrendas y tengan sexo con mujeres de sus congregaciones, tienen una creencia genuina en Jesucristo. En la era del Príncipe de Paz, serán permitidos ministrar en el atrio exterior (es decir, el cuerpo físico). Pero no serán permitidos ministrar a Dios en Su Santuario en el cielo. En otros términos, ellos no recibirán ése cuerpo glorificado que puede ir de ida y vuelta entre el cielo y tierra--el tipo de cuerpo que Jesús tenía después de Su resurrección.

Ezequiel describe este cuerpo en 44:17-19, poniéndolo en términos del Antiguo Testamento, pero profetizando de cosas del Nuevo Testamento:

17. "Sucederá que cuando entren por las puertas del atrio interior, se vestirán con vestiduras de lino. Cuando sirvan en las puertas del atrio interior y dentro del templo, no se cubrirán con tela de lana.

Lino es hecho de las plantas; lana es un producto animal. Apocalipsis 19:8 dicen, el lino fino es la justicia [es decir, SADOC] de los santos." Lino representa el cuerpo espiritual, así como lana representa lo carnal, el cuerpo físico.

Y así, cuando estos "sacerdotes de Dios y de Cristo" son dados cuerpos glorificados, como Jesús tenía, ellos podrán ir entre cielo y tierra, ministrando a Dios en el Santuario en sus "linos" y entonces volviendo a la tierra vestidos en "lana" para ministrar a las personas en el atrio exterior.

19. Cuando salgan al pueblo, al atrio exterior [reino terrenal de la gente]… se quitarán las vestiduras [de lino, cuerpo espiritual] con que habían servido y las dejarán en las cámaras del santuario. Luego se vestirán con otras vestiduras [de lana, cuerpo carnal]…”

Esto es por qué, después de la resurrección de Jesús, Él aparecía siempre a Sus discípulos en un cuerpo de “hueso y carne" (Lucas 24:39). De hecho, él pasó tiempo considerable en Lucas 24 convenciendo a los discípulos que Él no era UN ESPÍRITU. Él incluso comió con ellos para demostrarlo. ¿Por qué? Para manifestar a nosotros el cuerpo glorificado. También es la herencia de los hijos de Dios.  Ellos podrán "mudarse de ropa", porque Ezequiel 44:19 lo hace ilegal ministrar a la gente en ropa de lino—es decir como espíritus. Por esta razón Jesús no aparecía a ellos como un espíritu sino con cuerpo.

Aun así, este cuerpo glorificado claramente no es confinado a las limitaciones de la carne como nosotros lo conocemos en este cuerpo mortal.

En los días de Pablo, los escépticos preguntaron en 1 Corintios 15:35, "¿Con qué clase de cuerpo vienen?" Mientras nosotros no sabemos la respuesta completa a esto, la respuesta simple es esto: "Ellos vendrán con el tipo de cuerpo que Jesús tenía después de Su resurrección." Esto es lo que significa para los hijos de Dios ser sacerdotes según el Orden de Melquisedec, como descrito en Ezequiel 44.

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